“Calimero y mi tía, la de las gallinas” gana la IV edición del Concurso de Cuentos Infantiles de Adiós Cultural

El jurado de la cuarta edición del Concurso de Cuentos Infantiles, convocado por la revista “Adiós Cultural” y reunido virtualmente este mes de noviembre, decidió designar ganador del certamen a la obra “Calimero y mi tía, la de las gallinas” de la barcelonesa May Flores Manzano.

En segunda y tercera posición quedaron Iván Antonio Yunis De Castro con el cuento “Salvando al lobo feroz” y Luis López Galán con el texto “Quitapenas”.

Premios y jurado del concurso

Los premios son de 1.250 euros al primer clasificado, 750 al segundo y 500 al tercero.
El jurado ha estado compuesto por Cristina de Gregorio, directora de Marketing y Comunicación de Funespaña; Silvia Álava, Psicóloga; Yolanda Cruz, doctora en Educación; Javier Fonseca, escritor y crítico de literatura infantil, Nieves Concostrina, redactora jefa de Adiós Cultural y Jesús Pozo, director de Adiós Cultural. Actuó como secretaria Isabel Montes, coordinadora de la revista.

El origen de “Calimero y mi tía, la de las gallinas”

May Flores Manzano, ganadora del primer premio, describe aquí su texto.

—Mami, Arenita no ha comido mucho y no se mueve. ¿Le hará mal la tripita? —le preguntó extrañado Guille a su madre.
—¡Oh, cariño! Pero ¡si está muerto! —le contestó ella turbada cuando se acercó a la jaula del hámster.
—¿Muerto de cansancio? Como ayer jugamos tanto… —añadió el niño—. Bueno, seguro que cuando vuelva del cole, ya estará vivo otra vez.

De este diálogo entre mi sobrino pequeño y su madre nació, en parte, la idea de Calimero y mi tía, la de las gallinas.

Guillermo y su hermano perdieron a su hámster y, sin embargo, en un principio, aún guardaban la esperanza de que el animal solo estuviera muerto por un corto periodo de tiempo, como les pasa a menudo a los personajes de ficción de las películas, de los videojuegos o de sus dibujos animados favoritos.

Ante esta situación, aparece el planteamiento de conocer cuál es el significado del término muerte para ellos; qué sentimientos les despierta, qué preguntas les rondan por la cabeza.

Ellos saben que, con la muerte, algo cambia en nuestras vidas; tienen sus propias ideas y las representan a su manera e intentan imitar los ritos de los mayores, sin saber exactamente qué significan, tal como hacen Ada y sus amigos en el cementerio de los animales.

Sin embargo, la muerte les cambia la vida cuando entra en ésta y les arrebata a los que tanto quieren, como una mascota o un familiar con el que guardan una estrecha relación, sobre todo cuando descubren que estos seres queridos no volverán a estar nunca más vivos entre ellos, como sus personajes de ficción.

Cualquier duda o incertidumbre generada por esta circunstancia puede convertirse en un dolor profundo que no saben gestionar. Entonces es importante que un adulto los acompañe en el triste descubrimiento de la pérdida y les hable con sinceridad y de la manera más simple posible sobre sus conocimientos en esa relación tan inseparable entre la vida y la muerte.

Ada encuentra en su tía a esa persona que la ayuda a entender sus miedos y sus interrogantes cuando esto le ocurre. Y de alguna manera, sin ninguna de las dos saberlo, la tía prepara a la niña para que ella sola sepa enfrentarse a ese dolor cuando surja de nuevo; para que aprenda que la muerte es esa parte inevitable que hay que aceptar como una etapa natural de la vida, en la que cada recuerdo será un aliento de ese ser que se fue.

May Flores, ganadora de la IV edición del Concurso de Cuentos Infantiles

May Flores Manzano, natural de Barcelona, es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona (España).

Su carrera profesional ha estado centrada, principalmente, en los ámbitos editorial y periodístico como editora, correctora y redactora en diferentes empresas.

Actualmente es profesora de Lengua Castellana y Literatura en un instituto de Barcelona. Ha participado en diversos certámenes literarios en los que ha obtenido varios premios nacionales e internacionales. En la actualidad escribe una novela costumbrista y prepara un proyecto de literatura infantil.

Segundo ganador del Concurso de Cuentos Infantiles

Iván Antonio Yunis De Castro, ganador del segundo premio, describe aquí su texto:

“Salvando al lobo feroz” es para mi abuela. Ella pasó sus últimos años, ya viuda, con nosotros, y era el centro de esa casa y de nuestro universo.

El año y medio que estudié fuera del país, cuando llamaba a casa lo hacía en horas en que sabía que ella podría pasar al teléfono. A las dos semanas de mi regreso, nos dejó. Mi hermana cree que esperó verme de nuevo antes de morir. Durante los últimos años en esa casa, antes de que mi hermana y yo dejásemos el nido, no se volvió a ver una celebración de navidad. Todo nos recordaba a ella.

Este año, en medio de una cuarentena feroz, después de dos meses sin poder ver a mi madre, en fechas cercanas a su cumpleaños, y con cuatro semanas apenas de “escritor” aficionado, quise hacer una historia en honor de una mujer recordada por su desparpajo y sentido del humor: el lobo feroz de mi infancia.

Fue un regalo de cumpleaños para mi mamá, creando una historia ficticia, en un escenario producto de nuestras memorias de una mujer que aún extrañamos cada segundo”.

Iván Antonio Yunis De Castro es economista con competencia en CRM, análisis de datos; facultado en la dirección estratégica de negocios. Con experiencia en formulación, planeación, ejecución y evaluación de proyectos sociales.

Tercer ganador del Concurso de Cuentos Infantiles

Luis López Galán, ganador del tercer premio, describe aquí su texto “Quitapenas”.

Como estudiante de filosofía y curioso de nacimiento, el concepto de muerte se ha repetido entre mis lecturas o estudios, entre mis escritos o mis propios pensamientos. Tiene la muerte para los vivos una atracción que genera obras de arte, pero que también asusta: el miedo a un mundo que, de existir, está en nuestro imaginario plagado de falta de certeza.

El reto de la Revista Adiós Cultural al colocarla en la mirada de un niño es por un lado excitante para alguien que disfruta jugando con las palabras, y por el otro muy necesario.

Sobre Quitapenas, la idea me la regaló mi padre cuando me comentó que guardaba esos muñecos que traje una vez de México, procedentes de Guatemala, y que durante la cuarentena por la pandemia del Coronavirus le traían cierto consuelo irracional.

De ese vínculo entre consuelo y muerte surgió este pequeño cuento. Quizá las historias sobre la muerte son reales, las creencias que afirman que trae algo consigo después de esta vida, las teorías que contemplan que es la muerte, de hecho, el único estado del alma cercano a la pureza que el ser tiene como fin. O puede que no sea nada de eso, que cerremos los ojos y todo acabe.

En cualquier caso, el presente está vivo entre nuestros dedos y esa es la única certeza. De temer a la muerte, el consuelo nos ayuda a regresar a esa única realidad”.

Luis López Galán (Talavera de la Reina, España), es un autor que mezcla sus dos pasiones, la literatura y los viajes, en la mayor parte de sus publicaciones.

En el pasado, ha publicado una guía de viajes sobre Isla Mauricio, publicada por la Editorial Ecos Travel Books, ha participado en guías de negocios sobre países como Zambia y Rwanda y ha colaborado con artículos en medios como Travel National Geographic, Matador Network, la Revista Buen Viaje o la Revista Quimera. Además, ha publicado una novela corta, ‘Los ojos de Jawara’, que transcurre entre Senegal y Madrid.

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